Los 10 hábitos alimentarios que hay que evitar si no quieres ganar grasa

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Los 10 hábitos alimentarios que hay que evitar si no quieres ganar grasa

¿Ver la tele en la cena? Todos lo hemos hecho. ¿Terminar un plato en 20 segundos? Culpable. Sin embargo, estos malos hábitos alimenticios pueden tener un efecto perjudicial, causando un aumento de peso no deseado y estimulando círculos viciosos. A veces, están tan arraigados que ni siquiera nos damos cuenta del impacto negativo que tienen en nuestras vidas.

Estos son los 10 hábitos alimentarios más perjudiciales que debes evitar

Si te estás embarcando en un viaje de pérdida de peso, la formación de hábitos eficaces y saludables es importante para el éxito. Por ello, te queremos compartir nuestra lista de 10 malas rutinas alimenticias y consejos sobre cómo desarrollar hábitos alimenticios saludables.

1. Saltarse comidas

No hay una “comida más importante del día”, cada comida es importante, lo que significa que no hay que saltárselas. Puede ser tentador saltarse el desayuno, permitiéndonos comer en exceso para compensar la comida que nos falta. Saltarse las comidas no solo ralentiza el metabolismo, sino que priva a los músculos y al cerebro del azúcar en sangre necesario para reponer fuerzas.

(Además, si no eres una persona madrugadora, limitar tu ingesta te pondrá las cosas un poco más feas). Un estudio reveló que quienes toman un desayuno abundante tienen menos probabilidades de tener un día con alto contenido calórico.

Prueba esto en su lugar: Las mañanas pueden ser ajetreadas, lo que significa que es fácil que se formen comportamientos dietéticos poco saludables. Busca un desayuno que puedas tomar sobre la marcha o preparar la noche anterior. La avena de la noche a la mañana es un gran ejemplo y se puede llevar en tu carrera matutina.

2. ¿Comes demasiado rápido? Es hora de disfrutar de la comida

comer rapido

Comer demasiado rápido nunca es una buena idea.

Es algo de lo que todos somos culpables. A veces, la comida está realmente deliciosa y otras veces simplemente estás hambriento después de un día de trabajo. Sin embargo, engullir una comida o un tentempié no avisa al cerebro de que estamos saciados. Según WedMD, el estómago tarda 20 minutos en alcanzar al cerebro. Cuando se come en menos de diez minutos, se puede comer en exceso y aumentar de peso involuntariamente.

Para quienes se han sometido a cirugía gástrica es especialmente importante comer a un ritmo pausado. Los que vuelven a comer deprisa no se dan cuenta de que están llenos, por lo que pierden menos peso.

Prueba lo siguiente: Ten a mano un vaso grande de agua y suelta los cubiertos entre bocado y bocado, además siempre has de masticar bien. Probablemente, disfrutaras mucho más de la comida.

3. Comer sin pensar

Caer en la trampa de comer sin pensar es increíblemente fácil, un puñado aquí, otros pocos trozos allá. Antes de que nos demos cuenta, hemos consumido un paquete entero sin darnos cuenta. El aumento de peso y el picoteo distraído suelen ir de la mano de una espiral de vergüenza.

Prueba esto en su lugar: Elige platos más pequeños para evitar abusar de las raciones. Seleccionar una pequeña cantidad de comida en lugar de comer directamente del paquete, disuadirá a la mano de vagabundear.

4. Dejar siempre el plato vacío

Para muchos, esta ha sido una práctica inculcada desde la infancia. Estar condicionado a limpiar constantemente el plato puede llevar a ignorar las señales naturales del cuerpo. Puede llevar a comer en exceso y a una sensación de culpabilidad.

Prueba lo siguiente: Sintoniza con lo que te pide el cuerpo. Si te sientes urgido a terminar tu plato, pregúntate si es por costumbre o una indicación de hambre.

5. Comedor de sobremesa

El 62% de los trabajadores come en su mesa. El “comer en el escritorio” lleva a un aumento de los casos de picoteo ocasional a lo largo del día. La comida de oficina en su conjunto puede contribuir al aumento de peso y los malos hábitos alimentarios pueden empeorar en este entorno.

Intenta esto en su lugar: No tengas tentempiés accesibles. Si te entra hambre, llévate a la oficina una ración con comida de calidad y de una cantidad ideal. Aprovecha para comer con tus compañeros de trabajo o salir de tu cubículo para estirar las piernas.

6. Comer por estrés

La comida se utiliza a menudo como mecanismo de afrontamiento. La ansiedad, la fatiga y los nervios son causas comunes de comer por estrés. Comer por estrés o comer por emociones no tiene nada que ver con el hambre. En cambio, sirve para calmar una mente inquieta.

Prueba lo siguiente: Siente curiosidad por tus desencadenantes y antojos. Identifica qué te impulsa a comer y piensa en el significado que hay detrás. Acércate a un amigo que pueda ayudarte a encontrar una nueva actividad terapéutica.

7. Programas de televisión y picoteo

Podemos quedar tan cautivados por un programa de televisión que comemos más de lo que necesario. Comer viendo la tele es uno de los malos hábitos alimentarios más comunes. El problema es cuando se convierte en costumbre y forma parte de la vida cotidiana.

Prueba esto en su lugar: Ten un área designada para comer para evitar picar algo distraído. Reducir el tiempo de pantalla también ayudará a mantener a raya la tentación.

8. Falta de sueño = mala elección de alimentos

La falta de sueño es otro mal hábito alimentario que hay que abandonar. Cuando estamos cansados, a menudo buscamos alimentos azucarados que nos reconforten y nos den energía. Aunque se puede evitar la somnolencia brevemente, el resultado final es un aumento en la balanza. El agotamiento cerebral y la fatiga también suelen ser síntomas clave de los malos hábitos alimentarios.

La falta de sueño de calidad también dificulta el metabolismo. En este proceso intervienen dos hormonas nocturnas clave: la grelina y la leptina. La grelina da luz verde a la alimentación y estimula el apetito. Cuando el cuerpo se encuentra en un estado de privación de sueño, se produce más cantidad. La leptina es un supresor del apetito, cuyos niveles aumentan mientras duermes. Si no duermes bien, estos niveles disminuyen y aumentan el apetito.

Prueba esto: Establece una rutina nocturna: intenta acostarte a la misma hora. Evita la cafeína por la tarde o intenta hacer ejercicio durante el día.

9. Comer a medianoche

Los expertos aún no se han pronunciado sobre la relación entre los tentempiés nocturnos y el aumento de peso. Sin embargo, el picoteo a medianoche se ha asociado a una mayor ingesta de calorías y a una peor elección de la dieta.

Los expertos aún no se han pronunciado sobre la relación entre los tentempiés nocturnos y el aumento de peso. Sin embargo, el picoteo a medianoche se ha asociado a una mayor ingesta de calorías y a una peor elección de la dieta.

Prueba esto: Aplica una política de cocina cerrada en tu casa: no se aceptan pedidos a partir de cierta hora. Si realmente es necesario picar algo, opta por alimentos ligeros y bajos en azúcar. Aplica una política de cocina cerrada en tu casa: no se aceptan pedidos a partir de cierta hora. Si realmente es necesario picar algo, opta por alimentos ligeros y bajos en azúcar.

10. Dietas de choque

Cuando hablamos de las dietas de choque nos referimos a las dietas detox a base de zumos, la dieta Atkins e incluso la dieta de la comida para bebés. Las dietas de moda ofrecen resultados a corto plazo y no son sostenibles. A pesar de su atractivo y sus grandes promesas, este mal hábito alimentario puede, por el contrario, provocar un aumento de peso.

Prueba esto en su lugar: Elige un plan dietético que incluya un ajuste saludable y sostenible de tu estilo de vida.

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